HISTORIA

Los Programas Universitarios para y con Personas Mayores desde su origen. Fundamentos, trasformaciones, actualidad. Una línea de tiempo 1984/ 2021.

Introducción: el presente documento tiene por objetivo trasmitir la historia de las universidades y su relación con las personas mayores a través de los Programas de Educación Permanente. A lo largo de estos años se han desarrollado múltiples programas al interior de las universidades nacionales dirigidas a una población con características singulares y a la vez novedosas. Tales propuestas académicas asientan sus bases en la necesidad y demanda de dar respuesta a una trasformación poblacional que  requiere  considerarla con experticia y alternativas posibles y pertinentes. Con el fin de brindar espacios de promoción e inclusión de los mayores en el ámbito académico, cada universidad ha privilegiado un aspecto particular y ha diseñado de manera específica sus alcances y métodos.

Cabe señalar que las coordenadas estructurales de tales propuestas se sostienen en los fundamentos de la educación no formal y sistemática como medio que vehiculizar los objetivos mencionados.

Acerca de la educación permanente y su conceptualización

El concepto de educación permanente expresa uno de los grandes transformaciones de nuestra época, surge con la industrialización, tiende a fomentar el acceso al conocimiento en todos los niveles de la vida para que la reciban y aprovechen todas y cada una de las personas. Remite al logro la integración y participación de los sujetos y responde a una nueva concepción del hombre y de su producción. Reconoce y contempla diferentes necesidades, intereses y capacidades con el objetivo de estimular la autonomía, en concordancia con la integración solidaria, desde el lugar que cada uno ocupa en la sociedad (Petriz, 2005).

La educación no formal universitaria de adultos mayores tiene un desarrollo de más de 37 años en Argentina, siendo el país latinoamericano que más tempranamente desarrolló los Programas Universitarios de Adultos Mayores (PUAM). Las primeras experiencias de educación no formal universitaria para adultos mayores surgieron en el año 1984, en el marco de los aires democratizadores en los que las universidades públicas renovaron su compromiso social, a través de la función de extensión (Yuni, 2006).

En su ponencia en el IV Congreso Iberoamericano de Universidades para Mayores, realizado en 2001 en la ciudad española de Alicante, sobre Recorridos, limitaciones y posibilidades de la experiencia de educación no formal universitaria en Argentina, Yuni sostiene:

“…la creación del Departamento de la Mediana y Tercera Edad en la Universidad Nacional de Entre Ríos es la fecha fundacional y fundante de la educación universitaria no formal de Adultos Mayores en Argentina. Esta propuesta se inspiró en el modelo francés de Universidades para la Tercera Edad; modelo que sustentó las bases de su orientación filosófica y organizacional (…) esta creación fue también fundante porque los programas universitarios que se crearon posteriormente siguieron sus lineamientos organizacionales, educativos y metodológicos. La intensa acción de difusión y de promoción de la iniciativa por parte de la Prof. Yolanda Darrieux, directora de ese Departamento, contribuyó decisivamente a la diseminación de la experiencia en las demás universidades nacionales y a la realización de reuniones periódicas entre directores de los nacientes programas para intercambiar su experiencia organizativa, normativa y pedagógicas” (Yuni, 2011; 1144).

La propuesta del Departamento de la Mediana y Tercera Edad tuvo el espíritu francés de la mano de la profesora Yolanda Darrieux de Nux a raíz de su experiencia en la Universidad de Tercera Edad, Universidad creada por Pierre Vellas en Toulouse (Francia) en 1973.

El mismo Yuni señala que, según datos obtenidos de fuentes secundarias, en el año 2005 eran 22 las universidades nacionales que implementaban programas universitarios de adultos mayores. En 2021 llegan a 86 los programas universitarios existentes.

En ese mismo trabajo, Yuni advierte que si bien desde sus inicios los PUAM no recibieron ningún tipo de aporte proveniente del presupuesto de sus universidades, ni tampoco dispusieron de asignaciones permanentes de fondos provenientes del gobierno central o de las provincias, las políticas neoliberales llevaron a la búsqueda de posibles clientes y consumidores de los servicios educativos que ofertaba a la comunidad, y entre esos grupos de potenciales clientes y/o usuarios se encontraban los adultos mayores. Esto produjo una notable expansión de la oferta de PUAM a través de las áreas de extensión, resignificada ahora como servicios a terceros o vinculación con la comunidad.

A nivel discursivo muchas universidades mantuvieron los enunciados fundantes, aunque en la práctica la implantación de los PUAM puede inscribirse en la lógica de mercado. “De ese modo, en la práctica se instituyó una lógica institucional sutilmente diferenciada y diferenciadora de los PUAM argentinos: por una parte los programas sostenidos por la noción de la educación como un derecho y un bien social y, por otra, los programas que ven la educación como un servicio de distribución de productos educativos”.

No obstante, en la década del ´90 se despliega una tercera generación curricular “como parte de la madurez y del proceso de autorreflexión institucional” en la que se profundizan algunos aspectos del ideario organizacional sobre la relación entre educación y envejecimiento activo y participativo, y en el que el adulto mayor es interpelado como sujeto y agente de producción cultural y de transformación social (Yuni, 1997).

Asimismo, en 2008 la obra social PAMI despliega una política que pone el foco en la relación salud-educación -a través de objetivos educativos, culturales y sociales que contribuyan a una mejor calidad de vida de los beneficiarios de la mencionada obra social nacional-  en el Programa Universidades para Adultos Mayores Integrados (Upami). De esta manera, se generan espacios educativos para los afiliados a esta obra social al interior de varias universidades, y en algunos casos, conviven con PUAMs,

Para finalizar es pertinente señalar que las mencionadas propuestas ya son un paso consolidado y que la posibilidad de la educación a lo largo de la vida  y contenedora de la vejez, bien puede corresponderse con la idea de la conciencia, educación centrada en los valores de la libertad, responsabilidad y compromiso, educación para el sentido de la vida y la condición humana (Tamer, 1995).

Las Universidades y sus programas

Universidad Nacional de San Luis (UNSL)

Universidad Nacional de Córdoba (UNC)

Universidad Nacional de Villa María (UNVM)

Universidad Católica de Córdoba (UCC)

Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER)

Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires (UNNOBA)

Universidad Nacional de La Plata (UNLP)

Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) – Universidad para la Tercera Edad (UniTE)

Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE)
Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP)